Tras una jornada soleada, el cielo de Dhaka se nubló el viernes por la tarde, dando paso a precipitaciones intensas. Una hora de lluvia continua provocó la acumulación de agua en diversas arterias viales de la ciudad. Esta situación generó graves problemas de anegamiento, afectando la movilidad de los residentes. Mientras los ciudadanos enfrentaban las dificultades del tráfico y las inundaciones, se registró un contraste notable. En varios puntos de la ciudad, los niños aprovecharon el agua acumulada para jugar y divertirse. Así, la capital vivió simultáneamente la frustración urbana y la alegría infantil. El evento resalta la vulnerabilidad de la infraestructura vial ante lluvias breves pero intensas.