A pesar de la temporada de lluvias, que normalmente reduce la contaminación atmosférica, Dhaka se encuentra repetidamente entre las ciudades más contaminadas del mundo. Esta situación plantea interrogantes sobre por qué la calidad del aire no mejora en la capital bangladesí. Los expertos ambientales señalan que, aunque la lluvia tiene un efecto temporal, las fuentes principales de contaminación no están siendo controladas eficazmente. La persistencia de altos niveles de partículas nocivas en el aire, incluso con las precipitaciones, sugiere problemas subyacentes más profundos. Se investigan factores como la construcción, el tráfico vehicular y las emisiones industriales como posibles contribuyentes. La falta de medidas integrales para abordar estas fuentes está impidiendo una mejora significativa en la calidad del aire de Dhaka.
