Deutsche Bank ha aumentado su pronóstico de inflación para Turquía a un 30% para finales de año, incrementándolo desde el 28.5% anterior. Este ajuste se debe principalmente a los crecientes riesgos geopolíticos y los elevados costos de la energía. La institución financiera también revisó al alza su previsión de la tasa de política monetaria, situándola ahora en un 36% frente al 35% estimado previamente. El análisis, firmado por el economista de Deutsche Bank Yiğit Onay, se publicó tras la reciente decisión del banco central turco. La información fue reportada inicialmente por el diario económico turco Ekonomim el sábado. Este cambio refleja una perspectiva más pesimista sobre la situación económica de Turquía. Se espera que la inflación continúe siendo un desafío significativo para la economía turca en el futuro cercano.

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