Expertos en la infancia y tecnología argumentan que la protección de los niños en el entorno digital debe integrarse desde la fase de diseño de plataformas y aplicaciones, en lugar de depender únicamente de restricciones o prohibiciones posteriores. Este enfoque proactivo busca crear espacios en línea más seguros y adecuados para el desarrollo infantil. Se enfatiza la necesidad de considerar las necesidades específicas de los niños al desarrollar herramientas digitales, priorizando su bienestar y evitando riesgos potenciales. La prohibición total, señalan, puede limitar el acceso a oportunidades educativas y sociales importantes. La discusión se centra en la responsabilidad de los creadores de tecnología para garantizar un entorno digital positivo para las nuevas generaciones. El debate busca promover un diseño ético y centrado en el usuario infantil, fomentando una cultura de seguridad digital desde sus cimientos.