Nuevas normativas de diseño en Inglaterra están generando controversia, especialmente entre los propietarios de viviendas nuevas. Estas regulaciones exigen la instalación de chimeneas ficticias, sin función real, que incrementan los costos de construcción en aproximadamente 1620 euros por vivienda. La medida ha provocado indignación debido a su costo y aparente inutilidad. Paralelamente, la construcción de nuevas viviendas ha disminuido significativamente, alcanzando el nivel más bajo en una década, con solo 2025 unidades construidas. Esta reducción en la oferta de vivienda agrava aún más la situación del mercado inmobiliario británico. Las regulaciones de diseño se implementaron con el objetivo de mejorar la estética de las nuevas urbanizaciones, pero críticos argumentan que están obstaculizando la construcción y encareciendo la vivienda. La combinación de estos factores plantea desafíos para el sector de la construcción y el acceso a la vivienda en Inglaterra.