El gobierno irlandés, liderado por el Tánaiste Simon Harris, planea implementar un nuevo impuesto a los propietarios de inmuebles abandonados en 107 ciudades y pueblos del país. La medida responde a la creciente frustración por el impacto negativo de estas propiedades en el desarrollo urbano y la disponibilidad de viviendas. El objetivo principal es incentivar a los dueños a renovar o vender estas propiedades, contribuyendo así a la revitalización de los centros urbanos. Se espera que los ingresos generados por este impuesto se destinen a proyectos de vivienda y mejora de la infraestructura local. La iniciativa busca abordar la escasez de viviendas y mejorar la calidad de vida en las comunidades afectadas. Los detalles específicos sobre la implementación y el monto del impuesto aún están siendo definidos. Harris enfatizó que la medida es una respuesta directa a la preocupación pública por el estado de las propiedades abandonadas.