La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, anunció que la reducción temporal del impuesto a la electricidad finalizará en dos años, volviendo a su nivel anterior. El gobierno priorizará, en su lugar, reducir a la mitad el Impuesto al Valor Agregado (IVA) general y eliminarlo por completo en frutas y verduras. Esta medida busca aliviar la carga económica en los hogares, enfocándose en los alimentos básicos. Actualmente, el impuesto a la electricidad se encuentra en el mínimo establecido por la Unión Europea, equivalente a 0.8 øre por kilovatio. La decisión refleja un cambio en las prioridades fiscales del gobierno danés. Se espera que la eliminación del subsidio eléctrico impacte en el costo de la energía para los consumidores. El gobierno argumenta que la reducción del IVA en alimentos tendrá un efecto más amplio y beneficioso para las familias.