Un vuelo de Delta experimentó un fuerte golpe durante su aterrizaje en Chicago el 4 de julio, aparentemente causado por fuegos artificiales. El piloto reportó sentir una "gran explosión" mientras la aeronave volaba a baja altura. El control de tráfico aéreo confirmó múltiples incidentes similares, describiendo la situación como una "zona de guerra" a otro piloto. A pesar del incidente, el vuelo aterrizó sin daños ni heridos. La FAA ha iniciado una investigación para determinar las causas y prevenir futuros riesgos durante las celebraciones. Las autoridades buscan esclarecer la gravedad de estos incidentes y reforzar la seguridad aérea.