El Feng Shui sostiene que ciertos elementos del hogar pueden provocar un estancamiento energético. Entre los principales detonantes se encuentran los objetos rotos y las plantas en mal estado. Asimismo, la acumulación excesiva de pertenencias y los desperfectos estructurales afectan negativamente el entorno. Para contrarrestar esto, la disciplina recomienda realizar una limpieza profunda y ordenar los espacios. Al eliminar lo innecesario, se favorece la libre circulación de la energía. Este proceso de renovación es fundamental para atraer la prosperidad al hogar. En última instancia, crear espacio físico se traduce en un mayor bienestar emocional y material.