Tras tres décadas de impunidad, la policía sueca ha logrado identificar a la agresora de una brutal paliza ocurrida en la isla de Gotland. La víctima, Monika, sobrevivió al ataque, pero su vida quedó marcada por el trauma. La clave para la resolución del caso fue una coincidencia de ADN obtenida recientemente. Las autoridades no han revelado detalles específicos sobre cómo se obtuvo la muestra de ADN de la agresora, pero confirman que la evidencia es sólida. Este avance representa un hito en la investigación y abre la posibilidad de llevar a la responsable ante la justicia. El caso ha generado gran interés en Suecia, reviviendo el debate sobre la prescripción de delitos graves y la importancia de la evidencia genética en la resolución de crímenes antiguos.