Una investigación de Associated Press revela que la DEA (Administración de Control de Drogas) conscientemente permitió el aumento del flujo de pastillas de fentanilo en las calles de Nuevo México. El objetivo, según la investigación, era construir casos más grandes contra traficantes de alto nivel. Agentes de la DEA declararon que recibieron instrucciones de no intervenir en envíos más pequeños de fentanilo, a pesar de conocer su destino final. Esta política resultó en un incremento significativo de las sobredosis y muertes relacionadas con el fentanilo en el estado. La DEA argumenta que esta estrategia era necesaria para desmantelar redes criminales más extensas. Sin embargo, críticos cuestionan la ética de priorizar la construcción de casos sobre la prevención de daños inmediatos y la protección de vidas. La investigación plantea serias preguntas sobre las tácticas empleadas por la DEA en la lucha contra el tráfico de drogas.