Investigadores chinos han confirmado, por primera vez, la hipótesis de Charles Darwin sobre el comportamiento carnívoro en ciertas especies de saxifragas, plantas herbáceas que crecen en regiones montañosas y rocosas. El estudio, publicado en la revista Nature Communications, aporta evidencia sólida de que estas plantas pueden complementar su nutrición capturando pequeños insectos. Darwin teorizó esta posibilidad hace más de un siglo, pero hasta ahora no existían pruebas concluyentes. Los científicos observaron trampas pegajosas en las hojas de las saxifragas, capaces de inmovilizar a sus presas. Este descubrimiento ofrece una nueva perspectiva sobre la evolución de las plantas carnívoras y sus estrategias de adaptación. La investigación destaca la importancia de reexaminar teorías científicas clásicas con nuevas tecnologías y metodologías.