Una ola de calor extrema ha provocado que el nivel del río Danubio baje drásticamente, revelando restos de barcos de la Segunda Guerra Mundial en la frontera entre Serbia y Rumanía. Los restos, pertenecientes a la flota alemana, han atraído la atención de curiosos y la prensa, generando un creciente interés histórico. Sin embargo, la exposición de estos naufragios también está complicando la navegación fluvial, creando obstáculos para el tráfico marítimo. Se estima que hay más de 20 barcos hundidos en este tramo del Danubio, utilizados para transportar municiones y provisiones durante la guerra. Las autoridades advierten sobre el peligro que representan estos restos para la navegación y la importancia de no manipularlos. La situación plantea un desafío entre la preservación histórica y la seguridad del transporte fluvial.