El río Danubio, vital arteria para el comercio europeo, enfrenta niveles históricamente bajos debido a una severa sequía que azota el continente. Esta situación está obstaculizando gravemente la navegación comercial, dificultando el transporte de mercancías a lo largo del río. Las autoridades han tenido que restringir el tráfico marítimo en varios tramos, reduciendo la capacidad de carga de los barcos y aumentando los costos de transporte. La sequía, exacerbada por el cambio climático, ha provocado que el Danubio alcance niveles tan bajos que dificultan incluso la medición precisa de su profundidad en algunas zonas. Sectores como la agricultura y la industria energética, que dependen del Danubio para el transporte de granos y carbón, se ven especialmente amenazados. Expertos advierten que esta situación podría tener un impacto económico significativo en varios países de la región.