El alcalde de Dunabogdány, Hungría, András Liebhardt, ha expresado su preocupación por el aumento de entierros mediante la dispersión de cenizas en el río Danubio. Lo que genera controversia es que estas prácticas se llevan a cabo a menudo cerca de zonas de baño, exponiendo a los bañistas a restos funerarios. Liebhardt señala que los familiares no muestran reparo en realizar estos actos incluso en presencia de personas que se refrescan en el río. Esta práctica, aunque no ilegal, está generando malestar entre los residentes y turistas. Las autoridades locales no tienen potestad para prohibir la dispersión de cenizas en el río, pero se plantea la necesidad de una mayor concienciación. El incidente pone de manifiesto una creciente tendencia y la falta de regulación al respecto. Se busca un equilibrio entre el respeto a las costumbres funerarias y la seguridad y el bienestar público.