Tras las elecciones, el nuevo acuerdo de gobierno en Dinamarca ha generado controversia por su ambigüedad respecto a la eliminación de las calderas de gas en hogares particulares. Antes de los comicios, los partidos Socialdemócrata, SF y Radikale se habían comprometido claramente a esta medida. Sin embargo, el acuerdo actual no especifica con la misma claridad los plazos ni las acciones concretas para lograrlo. Esta falta de precisión ha provocado críticas y preocupación por parte de diversos partidos políticos, quienes consideran que se diluye el compromiso inicial. Samira Nawa ha calificado la situación como "profundamente irresponsable". La omisión de un plan definido levanta dudas sobre la firmeza del gobierno en la transición hacia fuentes de energía más sostenibles en el sector residencial. Se teme que el avance en la eliminación de las calderas de gas se vea comprometido.