El avión DC3 conocido como Daisy desempeñó un papel crucial durante el Día D, transportando paracaidistas estadounidenses sobre Normandía. Tras su servicio en la Segunda Guerra Mundial, la aeronave continuó operando en Suecia tanto en misiones civiles como militares. Entre sus actividades posteriores, destaca el transporte de ayuda humanitaria hacia Etiopía. Actualmente, el avión se encuentra en Västerås, donde se ha convertido en un gran atractivo turístico. Especialmente, los jóvenes aficionados a la aviación, conocidos como "planespotters", acuden para admirar la máquina. Henrik Boresäter, miembro de la asociación de veteranos voladores, describe al avión como una auténtica máquina del tiempo. Su presencia permite preservar la memoria histórica de la aviación militar y civil.
