Tres ciudadanos checos fueron condenados a siete años de prisión por un fraude masivo realizado desde un call center en Ucrania. Los estafadores se hacían pasar por banqueros para engañar a sus compatriotas, alegando ataques a sus cuentas bancarias y solicitando la transferencia de fondos. El Tribunal Superior de Praga confirmó las sentencias, rechazando los recursos de los acusados quienes previamente se habían declarado culpables. Los individuos fueron declarados culpables de formar parte de una organización criminal, fraude y acceso no autorizado a sistemas informáticos. Las autoridades estiman que el daño causado a las víctimas supera los cien millones de coronas checas. La investigación policial reveló la sofisticación del esquema y su impacto financiero en numerosas personas.