Miles de ciudadanos checos se manifestaron en Praga para expresar su rechazo a los planes del gobierno de Andrej Babis de modificar la financiación de la radiotelevisión pública. El gobierno busca reemplazar el actual sistema de tasas por un modelo de financiación estatal, lo que genera preocupación sobre la posible influencia política en los medios. Los manifestantes temen que esta medida comprometa la independencia de la radiotelevisión pública checa (CT y CRO), convirtiéndola en un portavoz del gobierno. Los sindicatos de los medios advierten que la reforma podría resultar en la pérdida de entre 450 y 700 empleos. El primer ministro Babis asegura que no habrá injerencia política y que el presupuesto se mantendrá, aunque podría reducirse. La oposición teme que esta situación siga el ejemplo de Hungría, donde el gobierno de Viktor Orbán controló los medios públicos y debilitó el estado de derecho. Los empleados de la radiotelevisión pública mostraron su apoyo a los manifestantes durante la protesta.
