La selección checa de baloncesto femenino regresó al escenario mundial después de doce años, pero inició su participación en el Mundial con una derrota frente a Italia por 54-63. A pesar de no ser consideradas favoritas, las checas ofrecieron una lucha intensa en la Max-Schmeling-Halle. Destacó la actuación de Julie Pospíšilová, quien anotó 21 puntos. El equipo demostró cohesión, pero no fue suficiente para superar a las italianas en el Grupo D. El próximo desafío para las checas será el domingo contra China. A pesar de la derrota, el equipo mantiene la esperanza de avanzar en el campeonato.