Marie Roháčková, una mujer de 83 años residente en Bobrová, República Checa, se ha convertido en una reconocida coleccionista de muñecas. A pesar de planear un retiro tranquilo, su colección sigue creciendo gracias a los envíos constantes de personas que le ofrecen nuevas muñecas. Roháčková admite que es incapaz de rechazar estas ofertas, lo que ha resultado en una colección que supera ya las miles de piezas. Dedica su tiempo a restaurar, limpiar, peinar y vestir cada una de las muñecas que recibe. Su pasión por las muñecas le impide disfrutar plenamente de la jubilación que tanto anhela. La coleccionista se ha hecho conocida en la comunidad por su dedicación y su incapacidad para decir "no" a una nueva muñeca.
