A partir del 1 de julio de 2026, los dueños de perros en la República Checa deberán registrar obligatoriamente a sus mascotas en un registro centralizado. El incumplimiento de esta normativa conllevará multas de hasta 50.000 coronas checas para particulares y 300.000 coronas para personas jurídicas. La responsabilidad de la correcta inscripción recaerá sobre los dueños, aunque las modificaciones a los datos personales estarán limitadas. Veterinarios privados serán los encargados de llevar a cabo el registro de la información. Esta medida busca un mayor control y seguimiento de la población canina en el país. Se espera que la implementación del registro contribuya a la identificación de animales perdidos y al cumplimiento de las regulaciones de tenencia responsable.