La República Checa ha registrado una temperatura máxima histórica de 40,4ºC, superando el récord anterior establecido en 2012. Este aumento de temperatura se produce en un contexto de creciente preocupación por el estrés térmico en Europa. Un estudio reciente indica que el 45% de las ciudades europeas ya han igualado o están a punto de superar sus récords históricos de estrés térmico. El fenómeno subraya el impacto del cambio climático en el continente. Las autoridades sanitarias han emitido alertas y recomendaciones para proteger a la población vulnerable. Se espera que las altas temperaturas persistan en los próximos días, exacerbando la situación. Este evento climático extremo plantea desafíos significativos para la salud pública y la infraestructura.
