Tras un fin de semana récord de temperaturas, la República Checa experimentará un descenso gradual del termómetro a lo largo de la semana. El Instituto de Hidrometeorología Checo (ČHMÚ) prevé que las temperaturas oscilen entre los 22 y 27 grados Celsius en la segunda mitad de la semana. No obstante, el lunes aún se esperan máximos elevados, acompañados de fuertes tormentas. Estas tormentas podrían incluir granizo y vientos intensos. El cambio de tiempo marca el fin de una ola de calor histórica en el país. Se recomienda precaución ante la posibilidad de fenómenos meteorológicos adversos.
