La República Checa terminó su encuentro contra Sudáfrica con un marcador de 1-1. A pesar de contar con una mayor calidad técnica, el equipo europeo mostró un rendimiento insuficiente. El conjunto checo optó por un estilo de juego excesivamente conservador durante el partido. Esta falta de ambición en la fase ofensiva impidió que dominaran el encuentro. Como consecuencia, el equipo no logró asegurar una victoria que resultaba fundamental. Sudáfrica aprovechó la situación y consiguió el gol del empate en los instantes finales. El resultado final deja una sensación de decepción sobre la representación europea.
