La selección nacional de fútbol de la República Checa fue eliminada del Mundial tras perder 0-3 contra México. El entrenador Miroslav Koubek reconoció abiertamente la mala actuación de su equipo, evitando justificaciones. Koubek declaró que el rendimiento no fue satisfactorio y que no podía evaluar el torneo de manera positiva. La derrota sella el fin de la participación checa en el campeonato mundial. El técnico no se pronunció sobre su futuro en el cargo, pero admitió la decepción por el desempeño general. La contundencia del resultado agrava la situación y exige una reflexión profunda sobre el rendimiento del equipo.