La selección checa empató 1-1 con Sudáfrica en un partido del Mundial marcado por la falta de oportunidades de gol. A pesar de un esfuerzo ofensivo constante, los checos solo lograron un disparo a puerta durante todo el encuentro, un tiro libre lejano de Adam Hložek que no encontró el marco. El empate refleja la dificultad de los checos para materializar su dominio en el ataque. Hložek, visiblemente frustrado, instó a sus compañeros a seguir luchando a pesar del resultado. El partido deja a la selección checa con un punto en el torneo. El resultado complica sus aspiraciones de avanzar a la siguiente fase. La falta de precisión en el ataque fue el principal problema del equipo checo.
