Después de un lunes fresco y lluvioso con temperaturas alrededor de los 20 grados Celsius, la República Checa experimentará un aumento gradual de las temperaturas durante el resto de la semana. Se espera que las temperaturas oscilen entre los 20 y 30 grados. La probabilidad de lluvia disminuirá significativamente a partir del miércoles. El fin de semana se prevé mayormente despejado, con temperaturas que podrían superar los 30 grados Celsius, consideradas tropicales. Las lluvias serán escasas y aisladas, según la predicción del Instituto Hidrometeorológico Checo (ČHMÚ). En resumen, se avecina una mejoría notable del tiempo con días más cálidos y soleados.

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