La República Checa enfrenta una ola de calor que alcanza su punto álgido, con temperaturas en constante ascenso. Se prevé que durante el fin de semana se superen los 40°C en varias regiones del país. El Instituto de Hidrometeorología Checo (ČHMÚ) ha emitido una alerta roja, el nivel más alto de peligro, debido a estas temperaturas extremas. Esta advertencia indica un riesgo significativo para la salud pública y la seguridad. Las autoridades recomiendan tomar precauciones para evitar golpes de calor y deshidratación. Se espera que la situación persista durante el fin de semana, exigiendo a la población extremar las medidas preventivas. La alerta roja abarca amplias zonas del territorio checo.
