Una encuesta reciente revela que el 53% de los checos considera que la posible demanda del presidente Pavel ante el Tribunal Constitucional, en caso de no asistir a la cumbre de la OTAN, podría aclarar sus competencias. La ministra de Finanzas, Alena Schillerová, descalifica la iniciativa, argumentando que no tendrá ningún resultado práctico. El jefe de la diplomacia, Petr Macinka, califica la situación de hostil. Vít Rakušan, líder de STAN, enfatiza que recurrir al Tribunal Constitucional es una medida extrema, reservada para situaciones donde el diálogo es imposible. El ex primer ministro Petr Fiala aboga por una resolución del conflicto. La controversia surge ante la posibilidad de que el presidente Pavel no participe en la próxima cumbre de la OTAN, generando un debate sobre los límites de sus funciones.