El sistema penitenciario reporta un incremento en el número de reos que abandonan sus puestos de trabajo fuera de las celdas. Esta tendencia al alza se ha mantenido durante la última década, con excepción del periodo de la pandemia. Solo desde principios de este año ya se han registrado casi sesenta incidentes de este tipo. Los prisioneros que cometen estas faltas enfrentan penas adicionales de hasta cinco años de cárcel. A pesar de esto, cada vez más internos participan en estos programas laborales. Generalmente, los beneficiarios son personas que no representan un peligro y cometieron delitos menores. Según el Servicio Penitenciario, este tipo de trabajo es fundamental para reducir la tasa de reincidencia. Actualmente, se estima que la mitad de los liberados regresan a prisión en un plazo de siete años.

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