Un guardia penitenciario de la prisión de Vykmanov, en la región de Karlovy Vary, ha sido condenado a dos años de libertad condicional por agredir a un preso con una pistola taser. Jiří Kubík, de 62 años, utilizó el arma contra el recluso que simulaba sentirse mal, aplicándole múltiples descargas en el pecho y al menos una en la zona genital. El Tribunal Regional de Plzeň calificó las acciones del guardia como inhumanas y crueles. La sentencia, ya firme, representa una condena por abuso de poder y trato degradante. El incidente ha generado preocupación sobre el uso de la fuerza por parte de los funcionarios de prisiones. La defensa no apelará la decisión judicial.