El primer ministro checo, Andrej Babiš, realizó una evaluación de los primeros seis meses de su gobierno, manifestando su rechazo a modificaciones en la composición del gabinete. Babiš defendió la polémica ley conocida como “lex Babiš” frente a las críticas recibidas. Durante su participación en el programa “Partía de Tereza Tománková”, el mandatario cuestionó la decisión del Banco Nacional Checo de aumentar las tasas de interés. Asimismo, Babiš no descartó ajustes en el tope de precios de los combustibles y la posible implementación de un impuesto al vino espumoso de baja graduación alcohólica. El primer ministro sugirió que algunos miembros de la coalición gubernamental podrían carecer de la experiencia necesaria, aunque reconoció su capacidad de aprendizaje. La declaración refleja una evaluación franca del desempeño del gobierno y anticipa posibles ajustes en su política económica.