Una empleada de la Administración de Propiedades de Hradec Králové transfirió 46 millones a estafadores en julio, pero no está vinculada a los criminales. La investigación revela que fue víctima de una sofisticada táctica de presión, creyendo que los fondos de la empresa estaban en riesgo. Las autoridades checas advierten sobre el aumento de estos ataques, que pueden afectar a cualquier persona. Una empresaria, Kateřina, relató a Novinky cómo fue blanco de un intento similar, pero logró evitar la pérdida de dinero. El caso destaca la importancia de la concienciación y la verificación de la información ante llamadas sospechosas. Las autoridades recomiendan no ceder a la presión y contactar directamente a las instituciones relevantes para confirmar las solicitudes. La empleada admitió haber ignorado las señales de alerta.