Una enfermera en Praga, República Checa, ha visto confirmada su condena de 18 años de prisión por el asesinato de su hija de ocho años. La enfermera infligió noventa y seis puñaladas a su hija, presuntamente motivada por una situación de vida desesperada. El Tribunal Superior de Praga rechazó su apelación contra la sentencia de junio del Tribunal Regional de Praga, confirmando así la condena original. La sentencia ahora es definitiva y vinculante. El caso ha conmocionado a Praga y ha generado debate sobre la salud mental y el apoyo a las familias en crisis. La enfermera había expresado previamente sentirse abrumada por sus circunstancias personales antes de cometer el crimen. Esta decisión judicial cierra un capítulo trágico en Praga.