El ejército checo ha superado su objetivo de reclutamiento anual antes de mediados de año, con 2250 nuevos miembros. Se prevé que la cifra final alcance los 3300 soldados, el número más alto desde la profesionalización de las fuerzas armadas. Este aumento en el interés contrasta con años anteriores, donde el ejército enfrentaba dificultades para retener y atraer personal. Las autoridades militares atribuyen este éxito a la flexibilización de los requisitos de admisión, un proceso de solicitud simplificado y, principalmente, a un aumento significativo en los salarios y beneficios ofrecidos. La mejora en las condiciones laborales ha resultado ser un factor clave para atraer a nuevos reclutas. Se espera que esta tendencia continúe fortaleciendo las capacidades del ejército checo.
