A pesar de la guerra, la inflación en la República Checa se ha estabilizado, impulsada en parte por la caída de los precios de los alimentos, que disminuyeron más de un 13% interanual en mayo. Los economistas advierten que esta tendencia a la baja podría ser temporal, influenciada por factores como el costo de los combustibles y fertilizantes. La situación es más preocupante en los sectores industrial y de la construcción, donde los precios de los materiales han aumentado aproximadamente un 6% interanual. Este incremento afecta principalmente a productos derivados del petróleo, como el asfalto y el poliestireno, así como al transporte. Sin embargo, el aumento de precios en estos sectores se mantiene en un rango bajo y no se espera que afecte significativamente el mercado inmobiliario. La empresa Lucern dřevostavby confirma el aumento de costos, pero minimiza su impacto general.