Un enorme incendio forestal continúa devastando el oeste de Francia, habiendo consumido un área mayor a la suma de las ciudades de Brno y Ostrava. Una tripulación checa, utilizando un helicóptero Black Hawk, está participando en las labores de extinción cerca de Burdeos. Durante el fin de semana, la tripulación checa, en colaboración con equipos eslovacos y franceses, protegió una aldea amenazada por las llamas. El presidente francés, Emmanuel Macron, agradeció públicamente a la tripulación checa por su valiosa ayuda. La colaboración internacional ha sido crucial para controlar la propagación del fuego. Esta asistencia subraya el compromiso de la República Checa con la solidaridad europea ante emergencias. La situación sigue siendo crítica, pero la intervención de estos equipos está siendo fundamental.