El gobierno checo, liderado por el Primer Ministro Andrej Babiš, planea aprobar su primera reforma de pensiones en este período electoral. La medida, que se discutirá el lunes, consiste en un aumento mensual de 500 coronas para los pensionistas que cumplan 80 años, con beneficios adicionales para aquellos de mayor edad. Babiš justifica esta decisión por el aumento de los gastos de los ancianos en medicamentos y servicios sociales. Sin embargo, la oposición critica la naturaleza generalizada de la medida, argumentando que sería más efectivo proporcionar un apoyo más sustancial a los pensionistas con problemas de salud. En lugar de un aumento universal, prefieren que los recursos se dirijan a aquellos que realmente lo necesiten. Esta propuesta ha generado debate sobre la mejor manera de apoyar a la población de la tercera edad en la República Checa.