La lentitud en los permisos de construcción en la República Checa encarece la vivienda y frena el crecimiento económico nacional. El gobierno de Andrej Babiš propone una reforma de la ley de construcción para trasladar la competencia de los ayuntamientos a una agencia estatal centralizada, buscando solucionar un problema persistente. Sin embargo, las empresas constructoras expresan escepticismo sobre la efectividad de esta modificación legislativa. Consideran que la reforma no abordará las causas fundamentales de los retrasos en la aprobación de proyectos. La medida busca agilizar los procesos burocráticos, pero la industria no confía en que se logren mejoras significativas. Menos de la mitad de las empresas del sector creen que la nueva ley resolverá los problemas existentes. La situación actual impacta negativamente en el mercado inmobiliario y en la economía en general.