La República Checa se ha convertido en proveedora de los trenes modernos de Bulgaria, sumándose a los trolebuses y tranvías ya suministrados. Ostrava, la tercera ciudad más grande de la República Checa, es un importante centro industrial europeo, tanto en la época socialista como en la actualidad. Aunque menos conocida por el público búlgaro en general, la ciudad es reconocida por profesionales e interesados en la industria europea. El acuerdo implica la adquisición de trenes modernos fabricados en la República Checa para el sistema ferroviario búlgaro. Este cambio representa una nueva fase en la modernización del transporte ferroviario en Bulgaria. La colaboración destaca la creciente importancia de la República Checa como socio industrial clave para Bulgaria.
