La selección checa disputó su tercer partido en el mundial, generando gran expectación entre sus aficionados en todo el país. Un reportero de iDNES.cz cubrió el ambiente en la cervecería U Zábranských en Karlín, donde los seguidores comenzaron a reunirse desde las 2 de la mañana. El establecimiento permaneció abierto toda la noche debido al maratón futbolístico, transmitiendo partidos desde las 9 p.m., incluyendo el encuentro entre Brasil y Escocia a medianoche. La atención se centró finalmente en el decisivo partido entre la República Checa y México, que lamentablemente significó la eliminación del equipo checo del torneo. Los aficionados celebraron hasta el amanecer, marcando lo que podría ser su última noche de apoyo en este mundial. La derrota provocó una mezcla de festejos y desolación en los bares del país.