La ciudad de Hradec Králové, en la República Checa, ha decidido vender un antiguo edificio de viviendas sociales ubicado en el distrito de Moravské Předměstí. El inmueble, un bloque de ocho pisos con 177 apartamentos de dimensiones reducidas, anteriormente albergaba a religiosas. La venta ha generado preocupación entre los residentes locales, quienes temen que el edificio sea adquirido por especuladores inmobiliarios. Existe el temor de que se repita una situación similar a la experimentada en el pasado, donde viviendas sociales fueron compradas para ser ocupadas por personas en situación de vulnerabilidad. La ciudad no ha especificado las condiciones de la venta ni las garantías para evitar este tipo de prácticas. Los vecinos expresan su inquietud por el posible impacto negativo en la comunidad.