El consejo bancario del Banco Nacional Checo (ČNB) aumentó por primera vez desde junio de 2022 su tasa de interés de referencia en 0,25 puntos porcentuales, situándola en el 3,75%. Esta decisión contrasta con las solicitudes del primer ministro Andrej Babiš de reducir las tasas. El ČNB justifica el endurecimiento de la política monetaria por la persistente presión inflacionaria. Esta inflación se atribuye principalmente al aumento de los precios de los servicios, las propiedades inmobiliarias y el rápido crecimiento de los salarios. La medida busca controlar la inflación en la economía checa. El banco central considera que los riesgos inflacionarios siguen siendo elevados. Se espera que esta subida de tipos tenga un impacto en el crédito y la inversión.