Los tribunales checos declararon 336 quiebras empresariales en los primeros cinco meses del año en curso. Esta cifra representa un incremento del 7% en comparación con el mismo período del año anterior, marcando el número más alto desde 2017. En total, se recibieron 561 solicitudes de insolvencia entre enero y finales de mayo. Esto supone un aumento interanual del 23% en la presentación de estas solicitudes. El incremento en las quiebras sugiere un deterioro en la salud financiera de las empresas checas. Los analistas están monitoreando la situación de cerca para evaluar el impacto económico a largo plazo. Se espera que las condiciones económicas actuales continúen influyendo en la tendencia de quiebras en los próximos meses.