Una propuesta de prohibir instrumentos musicales como trompetas y tambores en partidos de baloncesto para jóvenes de hasta 15 años ha generado controversia en la República Checa. Jakub Houška, leyenda del baloncesto local y entrenador juvenil, considera que la prohibición es innecesaria y que el ambiente ruidoso forma parte del deporte. Argumenta que los gritos de los padres a los niños o entrenadores son un problema mucho más significativo que el uso de instrumentos musicales por parte de los aficionados. Houška cree que es más importante cultivar una cultura deportiva positiva en general. Subraya que el apoyo ruidoso, incluso con instrumentos, no parece afectar negativamente a los niños, sino que incluso puede motivarlos. En su opinión, centrarse en la prohibición de instrumentos es desviar la atención del verdadero problema: el comportamiento inapropiado de los padres en las gradas.