Los brotes de ciclosporiasis están aumentando y, aunque la fuente exacta de contaminación es desconocida, consistentemente se asocian con el consumo de productos frescos. La infección causa problemas estomacales y digestivos, generando preocupación en salud pública. Las autoridades sanitarias están investigando para determinar cómo la bacteria llega a los alimentos y al agua. Mientras tanto, se recomienda a los consumidores extremar las precauciones con la manipulación y el lavado adecuado de frutas y verduras. Evitar el consumo de productos potencialmente contaminados es crucial para prevenir la infección. La ciclosporiasis se caracteriza por síntomas como diarrea, náuseas y fatiga, y puede requerir atención médica.