El 25 de junio de 1876, la batalla de Little Big Horn marcó un punto de inflexión en la historia del Oeste estadounidense. El general George Armstrong Custer y más de 200 soldados bajo su mando fueron derrotados y muertos en un enfrentamiento violento contra una coalición de tribus nativas americanas. La batalla, ocurrida en Montana, representó una significativa victoria para los pueblos indígenas, quienes se resistían a la expansión del gobierno estadounidense. La derrota de Custer conmocionó a la nación y generó un debate sobre la política hacia los nativos americanos. El evento rápidamente se convirtió en un símbolo de la resistencia indígena y la brutalidad de la conquista del Oeste. La masacre de Little Big Horn sigue siendo un episodio clave en la memoria colectiva de Estados Unidos, objeto de estudio y reinterpretación constante.
