La selección de fútbol de Curaçao está generando un impacto positivo en Boca Raton, sede de algunos encuentros del torneo. Su energía y entusiasmo, manifestados en actividades con niños y un autobús distintivo de color azul que se ha vuelto viral, están captando la atención. Más allá del rendimiento deportivo, el equipo caribeño está aportando un ambiente festivo y diferente al evento. Esta iniciativa busca promover una imagen más pura y alegre del fútbol. La delegación ha logrado conectar con la comunidad local a través de estas acciones. El impacto de Curaçao se extiende más allá del campo de juego, revitalizando el espíritu del Mundial.