El ministro de Cultura del Perú, Alberto Beingolea, ha sido criticado por autorizar un viaje a Seúl, Corea, para diez funcionarios públicos, incluyendo a aquellos con expedientes disciplinarios o involucrados en controversias recientes. Entre los beneficiarios se encuentran arqueólogos que han recibido sanciones administrativas, así como individuos previamente implicados en la problemática de Kuélap. La decisión ha levantado interrogantes sobre el uso de fondos públicos y la transparencia en las selecciones para programas de capacitación internacional. Opositores argumentan que esta es una forma de recompensar a funcionarios cuestionados en lugar de abordar las fallas administrativas. El programa de capacitación en Seúl tenía como objetivo fortalecer las capacidades del personal del Ministerio de Cultura. Sin embargo, la inclusión de estos funcionarios ha empañado la iniciativa. La noticia fue originalmente publicada por Lima Gris, generando debate en la opinión pública peruana.